Programa Leopoldo celebró 25 años transformando vidas

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Este viernes, fundadores, terapeutas, padres y pacientes celebraron los 25 años del Programa Leopoldo, un método que ha transformado para bien la vida de decenas de niños con condiciones especiales. El compartir se llevó a cabo en las instalaciones de la Casa de la Mujer “Josefa Palacios de Ribas”, en La Victoria, municipio Ribas.

A la actividad asistió la fundadora del programa, Christine de Vollmer, acompañada por un grupo de especialistas que por años se han dedicado a trabajar con niños que padecen microcefalia, parálisis cerebral, autismo, problemas psicomotores, entre otros.

Christine explicó, “trabajamos el cerebro y su plasticidad, es decir, cuando hay un problema o trauma de nacimiento, el cerebro responde al estímulo que uno le exige antes de los seis años, periodo en el cual el cerebro se desarrolla”.

Apuntó que las familias son elementos clave en la mejoría de los pequeños, por ende, les enseñan técnicas para estimular el cerebro bajo tres secretos: la intensidad, frecuencia y la duración de los ejercicios.

“Si repetimos los ejercicios en casa, el niño avanzará extraordinariamente, además le enviamos un mensaje no verbal: él vale para nosotros, eso sube su autoestima y comienza a sentirse tomado en cuenta, querido y respaldado por sus familiares”, dijo la también fundadora y presidenta de la Asociación para la Vida Humana de Venezuela (Provive) y de la Alianza Latinoamericana para la Familia (Alafa).

Por su parte la licenciada Nelly Perdigón, informó que mensualmente atienden a 50 niños provenientes de distintos puntos del eje este aragüeño, a cada paciente lo ven una vez a la semana y la terapia consta de una hora, dividida en 45 minutos para atender al pequeño y 15 minutos dedicados a la familia, en lo que han denominado como la “terapia del amor”, para preparar a los padres y demás miembros en los procesos de aceptación y la unificación familiar.

“Cuando comenzamos hace 25 años no existían centros de rehabilitación para niños, se realizó un censo para conocer la población necesitada y desde entonces comenzamos a trabajar con el corazón, somos un gran equipo y damos lo mejor para que los niños tengan avances significativos”, agregó la licenciada Perdigón, al tiempo que agradeció a la Casa de la Mujer y su junta directiva por el apoyo brindado hasta ahora.

La licenciada Maribel Castro también forma parte del Programa Leopoldo, recalcó que además de trabajar en la mejoría del paciente, también se enfocan en descubrir nuevas habilidades en él y desarrollarlas. De igual forma, comentó que únicamente solicitan a las familias pequeñas colaboraciones económicas para mantener los espacios, sin embargo exoneran pagos a las personas con limitaciones económicas y brindan el apoyo en las terapias con el mismo interés y amor.

Tomando en cuenta la demanda existente en el eje este, en los próximos meses incorporarán un servicio de terapia en El Consejo, de esta forma activarán el Programa Leopoldo en el municipio Revenga, así lo informó Suyin Pariata, coordinadora de Servicios Médicos de Provive en dicha jurisdicción.

La presidenta de la Casa de la Mujer, Rosa Marín, aseguró que trabajar con personas especiales desarrolla la sensibilidad humana, “tener una persona con condiciones especiales una bendición, es más, somos nosotros los especiales al tenerlos a ellos”, dijo, aprovechó la oportunidad para agradecer a la alcaldesa Sumiré Ferrara el apoyo brindado a la organización.

En medio del encuentro, las madres y pacientes compartieron sus testimonios de vida en relación al avance que han tenido desde que ingresaron al programa de salud, una de ellas fue la señora Margaret Mellado, su hija, Stefany Marín, fue la primera niña atendida por el equipo de profesionales. Hoy cuenta con 25 años y a pesar de su condición, ha desarrollado cualidades para la música y es muy inteligente.

Josviana Márquez tiene 19 años, fue llevada por sus padres cuando tenía un año de edad también por dificultades en su salud, transcurrió el tiempo, mejoró significativamente pero se niega a dejar al equipo en el cual asegura, “encontró grandes amigos”, inspirada en ese ejemplo, inició estudios en la Universidad Nacional Abierta en Dificultades del Aprendizaje con la intención de ayudar a otros.

Liliana Suárez es otra madre beneficiada por el Programa Leopoldo, lleva a su pequeño de 11 meses porque tiene dificultades visuales, pese a los problemas económicos y de movilidad, hace el esfuerzo que sea necesario para acudir a las terapias. “Ellos tienen ciertos detalles pero son iguales que los demás, aquí contamos con el apoyo de los terapeutas y mi esposo y yo seguimos adelante por nuestro hijo”, dijo.

Leopoldo Vollmer fue el séptimo hijo de Christine de Vollmer, nació sordo y ciego, ella dedicaba más de 10 horas diarias a estimular el cerebro de su pequeño con diversos ejercicios, a los dos años, Leopoldo comenzó a ver, primero con reflejos de pupila y poco después seguía objetos.

A los 14 años Leopoldo falleció, sin embargo Christine de Vollmer continuó trabajando para ayudar a otros niños con condiciones especiales. Los médicos y terapeutas diseñan un programa especial para cada caso basado en ejercicios, juegos y estímulos, que buscan mejorar la vida del paciente.

 

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