25 de Septiembre Natalicio de Luisa Cáceres de Arismendi

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Hoy se cumplen 219 años del natalicio de Luisa Cáceres de Arismendi, heroína y una de las más destacadas y aguerridas mujeres de nuestra lucha independentista.

Luisa Cáceres de Arismendi nació el 25 de septiembre de 1799, hija primogénita del matrimonio formado por el distinguido pedagogo José Domingo Cáceres, de origen canario, y su esposa Doña Carmen Díaz. Su padre fue profesor de latín, se ocupó de enseñarle a leer y escribir, así como los principios y normas morales puestos a prueba durante los años de cautiverio y destierro de la joven patriota. Tuvo dos hermanos que la seguían, se llamaban Félix y Manuel Cáceres.

Luisa Cáceres fue educada para ejercer el sagrado ministerio de esposa y de madre. Por el atraso en que se encontraba la instrucción pública en esa época, su espíritu no fue cultivado, aprendiendo solamente a leer y a escribir y todas aquellas normas de sociabilidad que trasmitían los padres a los hijos desde lejanos tiempos. Pero a pesar de su escasa instrucción, Luisa pudo elevarse a su destino y perfeccionarse moralmente durante su infancia y desde muy joven fue una ferviente partidaria de la patria.

El 6 de marzo 1814, las tropas realistas de Francisco Rosete asaltan la guarnición de Ocumare y matan al padre de Luisa Cáceres, quien se encontraba allí por invitación de Juan José Toro.

La comandancia Militar de Caracas dirigida por Juan Bautista Arismendi, se dirige el 14 de marzo 1814 en ayuda de los patriotas sitiados en Ocumare; entre los soldados de la operación estaba Félix Cáceres, hermano de Luisa Cáceres. Las tropas de Juan Bautista Arismendi son derrotadas y Félix Cáceres es hecho prisionero y fusilado el 16 de marzo 1814.

El 7 de julio de 1814, durante la retirada de las fuerzas patriotas comandadas por Simón Bolívar y José Félix Ribas de Caracas rumbo a Oriente, debido al avance de las tropas del realista José Tomás Boves, mueren cuatro tías de Luisa Cáceres, y solo quedan ella, su madre y su hermano menor.

Algunos emigran a Margarita, donde el Coronel Juan Bautista Arismendi les ofrece seguridad. Este busca a la familia Cáceres, y les proporciona ropa y alojamiento. El 4 de diciembre de 1814, Juan Bautista Arismendi se casa con Luisa Cáceres.

Juan Bautista Arismendi es Gobernador Provincial de Margarita, momento en que invade la isla el General realista Pablo Morillo al frente de su escuadra naval.

En septiembre de 1815 se ordena capturar a Juan Bautista Arismendi, éste escapa y se oculta con uno de sus hijos en las montañas de Copey. El 24 de septiembre de 1815, Luisa Cáceres de Arismendi, quien estaba embarazada, es tomada como rehén para presionar a su esposo y es encerrada en la casa de la familia Amnés, para luego ser trasladada a un calabozo del Castillo Santa Rosa en la Asunción.

Los realistas pretendieron usarla para conseguir la rendición de su esposo. Pasó mucho tiempo prisionera del ejército español, y durante su reclusión el Castillo de San Rosa, en la Asunción, abortó a su primera hija.

Fue trasladada desde el fortín de Pampatar a la prisión de La Guaira el 22 de marzo de 1816, después de haber dado a luz a una niña que murió por las condiciones inhóspitas de su cautiverio. Luego fue enviada al Convento de la Concepción de Caracas, donde estuvo prisionera hasta el 3 de diciembre.

Enviada a España a finales de diciembre de 1816, llegó a Cádiz el 17 de enero de 1817. Cáceres fue presentada ante el capitán general de Andalucía, quien le dio la categoría de confinada y le asignó una pensión, a pesar de que ella se negó a firmar un documento para manifestar lealtad al Rey.

Sería el 19 de marzo de 1818 cuando la heroína logró fugarse en una embarcación con rumbo a Norteamérica, gracias a la ayuda del coronel republicano Francisco Carabaño.

Luego de llegar a Filadelfia, el 3 de mayo de 1818, lograría desembarcar finalmente en Margarita el 26 de julio de ese año, cuatro años después de haber sido apresada. En todo este tiempo, Cáceres nunca confesó nada que pudiese ayudar a descubrir los planes de los independentistas.

En Margarita es recibida con el justo homenaje de un pueblo que la veía como un símbolo de fe, de valentía, la Patria encarnada en una mujer. A partir de entonces, mantuvo esa justa preeminencia de fundadora de la patria, de máxima heroína y se mujer sabia, atenta a intervenir en los grandes acontecimientos con su presencia, su influencia y su palabra, siempre certera, acatada y respetada.

Murió en Caracas el 2 de junio de 1876. Sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional el 24 de agosto de 1876, convirtiéndose en ser la primera mujer cuyos restos reposan en el más alto altar de la Patria.

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