Leonardo Padrón no podrá darle el último adiós a su madre

Espectáculos

El periodista y escritor venezolano Leonardo Padrón uso su cuenta en Instagram para informar la partida física de su madre, Elba Bastardo, de quien no podrá despedirse personalmente.

Con una fotografía en la que aparece junto a su progenitora y un sentido mensaje, el dramaturgo lamentó no poder darle el último adiós a su madre.

“Hoy me duele que se me vaya. Y me duele más aún no poder despedirla. Soy otro venezolano más en la estadística. Otro más que no puede enterrar a sus muertos porque los mastines del dictador se lo impiden”, expresó Padrón.

A pesar de asegurar que en esta ocasión no puede expresar con palabras lo que siente, el escritor le dedicó unas hermosas líneas a la responsable de su crianza.

“Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá. Y se me atascan las palabras. Se me rompen. No me sirven de mucho. La muerte siempre es una noticia que quema. Se llamaba Elba Bastardo. Y fue la primera patria que tuve. Le agradezco la vida. Nada menos. Le agradezco tanta vigilia, tanta devoción. A fin de cuentas, fui su único hijo. Su único insomnio. Admiré su manera de lidiar con las paredes demasiado altas. Su temple de mujer en soledad”, escribió

Y agregó: “Me dibujó el camino con un esmero sobrenatural. Siempre me conmovió su oficio: Trabajo Social. Gente que se gradúa en una universidad para luego dispensar el bien a los demás. Ella me amó sin tregua. Sin reloj en el corazón. Mi gratitud no tiene alfabeto que la nombre en toda su dimensión”.

 

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Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá. Y se me atascan las palabras. Se me rompen. No me sirven de mucho. La muerte siempre es una noticia que quema. Se llamaba Elba Bastardo. Y fue la primera patria que tuve. Le agradezco la vida. Nada menos. Le agradezco tanta vigilia, tanta devoción. A fin de cuentas, fui su único hijo. Su único insomnio. Admiré su manera de lidiar con las paredes demasiado altas. Su temple de mujer en soledad. Me dibujó el camino con un esmero sobrenatural. Siempre me conmovió su oficio: Trabajo Social. Gente que se gradúa en una universidad para luego dispensar el bien a los demás. Ella me amó sin tregua. Sin reloj en el corazón. Mi gratitud no tiene alfabeto que la nombre en toda su dimensión. No le gustaban las fotos. Prefería los abrazos. Pero hoy asomo esta imagen donde triunfa, tan dulce y puntual, su sonrisa. Hoy me duele que se me vaya. Y me duele más aún no poder despedirla. Soy otro venezolano más en la estadística. Otro más que no puede enterrar a sus muertos porque los mastines del dictador se lo impiden. El afuera es también una cárcel. Y eso lo saben los depredadores. Lo disfrutan. Entonces que se imponga la memoria. Toca invocar los recuerdos de una vida entera. Toca agradecer tanta entrega. Tanto cuidarme de ese sobresalto que es la existencia. Te amo, mami. Esta vez soy yo el que te dice “Dios te bendiga”.

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